
Duración, 3 horas y media.
Para esta excursión es conveniente llevar pantalón largo (si no corremos el riesgo de acabar con las pier
nas hechas un cristo), crema solar, bote para agua, botas (el camino es pedregoso en algunos tramos), y algo d
e comida. Si se tiene una mosquitera para la cara, echarla.
Partimos de la plaza mayor, frente al Ayuntamiento. Cogemos la calle “del Negrón” y subimos por ella hasta el número 44. Frente a éste sale una calleja empedrada por la que subimos. Al comienzo la calleja es ancha y sube fuertemente. Luego se estrecha y alterna
subidas y trechos llanos. Algunas partes están empedradas y otras de tierra. La cruzan algunas fuentes y más tarde una lieva corre paralela al camino.
El camino, que al principio tiene vista al pueblo y al valle, se va encajando en el valle alto de la Rivera de Gata. Primero corre entre huertas y olivares. A su izquierda primero,y luego en ambos lados van apareciendo prados con robles y castaños (aparecen las cojoneras moscas del roble.

Es el momento de ponerse la mosquitera o cortar u
n rama de helechos para ir ahuyentándolas). Luego va junto a un río, uno de los dos que al unirse un centenar de metros más abajo dan lugar a la Rivera de Gata. Aquí la vegetación es muy frondosa, robles, castaños, helechos, y muy verde, incluso en lo más duro del estiaje. Estamos en la zona de “La Manforta”.
A unos 25 minutos de salir de Gata cruzamos el río y seguimos unos 100 metros ascendiendo paralelos a él por la otra orilla, por un camino empedrado. A los 100 metros el camino se curva a la derecha ascendiendo entre paredes de piedra y dejando a la derecha un bonito prado. Luego deja atrás el prado y sube, empedrado y sinuoso, entre paredes de piedra. La
vegetación es de robles.
A unos 15 minutos el camino llega a una zona de prados con robles y castaños que se abre a la derecha. Es “el Concejo”.
El camino se bifurca y cogemos el de la derecha que baja. En esta zona el camino suele estar encharcado. Más tarde cruza un arroyo y sube empedrado (aquí conviene beber y coger agua, porque ya no hay más fuentes). Cruzamos un nuevo arroyo (puede estar seco en verano) y ascendemos junto a la pared del ultimo prado del Concejo. Ahora giramos a la izquierda a unos 50 metros de un pino solitario y subimos dejando a la derecha un robledo separado del Concejo. A nuestra espalda, una impresionante vista del valle y al fondo el pueblo de Hoyos.
Subimos buscando el último prado, pasando a la izquierda una majada de pastores derruida. A unos 20 metros del prado, el camino gira a la derecha y sube sinuoso. Es pedregoso y está semioculto por helechos. En una curva avistamos de nuevo la torre de la Almenara.
Entramos en una zona de escasa vegetación. Suele hacer viento. El camino, que busca la loma de la montaña, está a ratos poco marcado y hay que estar atentos a los montones d
e piedras que lo señalan.
Llegamos a una pared, y el camino gira a la derecha apenas subiendo o llaneando. A la izquierda está la torre de la Almenara, pero no nos dirigimos hacia ella, pues subiremos por la cara oeste, que mira hacia Hoyos. Precisamente ahora disfrutamos de una esplendida vista del valle con Hoyos al fondo. Aquí hay que andar con cuidado, porque el camino esta poco marcado.
Llegamos a una pared de piedra que hay que saltar. El camino sigue tras ella, claramente marcado. Cruzamos una nueva pared derruida y entramos en una zona de prado con robles. Ahora seguimos por un camino carretero dejando la torre a la izquierda. El camino se acerca a una pared de piedra que queda a la derecha. Cuando ya parece que nos alejamos definitivamente del castillo sale a la izquierda un camino que se dirige hacia un aliso solitario. Este aliso se encuentra junto una laguna, seca casi siempre en verano, para alimentar
ganado. Dejamos la laguna a la derecha y enfilamos hacia la torre. En primer termino hay tres grandes rocas que dejamos a la derecha. Avanzamos hacia una pared de piedra. En ella, junto a una roca grande que forma parte de la pared, encontramos una entalladura por la que cruzamos (vamos buscando a partir de ahora las señales -montoncitos de piedras- que marcan el camino).
Tras cruzar la pared continuamos a la izquierda paralelos a ella y a partir de aquí ascendemos fuertemente siguiendo las señales (si falta alguna debemos pararnos y reponerla).
Tras unas dos horas de camino hemos llegado a la torre. Disfrutamos de una esplendida vista de los valles de la Rivera de Gata y del Árrago, de los pantanos de Borbollón y de la
Rivera de Gata contemplando a nuestros pies los pueblos de Cadalso, Gata, Torre, Perales,
Hoyos, Santibáñez el Alto, Villasbuenas de Gata y más a lo lejos Portezuelo, Moraleja y Villanueva de la Sierra.
Para volver podemos desandar el camino o seguir el camino carretero que antes dejamos, que nos conducirá bajando siempre primero entre robles y luego entre pinos hasta la carretera Gata-Torre. (Encontraremos una portera cerrada que hay que saltar. Más que la portera cerrada echa hacia atrás al caminante el cartel que sobre la misma reza “PROIVIDO EL PASO. PROPIEDAD PRIBADA”)
Comentario: no estaría de mas que el ayuntamiento de Gata señalizara el camino y lo desbrozara un poco, sobre todo al salir del Concejo y en la subida final al castillo. Y que dejara sentado si se puede o no pasar por la finca que está al pie del castillo.
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